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Cristina Rodrigo, directora de ProVeg en España y fundadora de la comunidad VegansOfSpain

Cristina Rodrigo es directora de ProVeg en España y fundadora de la comunidad VegansOfSpain.

Si existiera un listado Forbes de los veganos más influyentes de España seguramente Cristina estaría entre las primeras posiciones. Su formación y carrera profesional están enfocadas en la comunicación, con un recorrido paralelo como activista y voluntaria en diferentes asociaciones. 

Normalizar la alimentación plant-based es su mayor reto, para llegar junto a Proveg International a reducir el consumo global de productos de origen animal en un 50% hasta el año 2040.

PB: “Vegetariana por mi perra y vegana por Instagram”, hemos leido esta citación sobre tu conversión a una alimentación plant based, cuéntanos qué significa. 

CR: Más que mi cambio hacia una alimentación plant-based, fue mi cambio hacia una forma de vida totalmente diferente. Cambié mi alimentación, mi relación con los animales, mis hábitos de consumo e incluso mi trayectoria laboral. 

Siempre me he considerado una fan absoluta del reino animal. Mis aspiraciones en la infancia eran ser cámara de documentales y compartir vida con un perro. Veía los documentales de la 2 y mi referente era Jane Goodall. Pero comía animales y me parecía algo lógico. Vengo de una familia cazadora, taurina y ganadera, en la que la matanza del cerdo es un ritual anual imperdible. Tenía interiorizado y normalizado usar a los animales. Sin embargo, cuando adopté a Sophie, una voluntaria del refugio me recomendó ver Earthlings. A los 10 minutos de empezar el documental decidí no comer animales nunca más. No sé explicar el motivo.

Me encantaría poder decir que antes de Earthlings yo no sabía de dónde venía la carne que comía, pero no es verdad. Era muy consciente de ello ya que lo había visto con mis propios ojos en la granja familiar. Quizás el convivir con Sophie me ayudó a establecer un vínculo más profundo con un animal. Además, entonces también “tenía” un pez, un betta llamado Principito, y creo que viendo Earthlings entendí que ni él ni Sophie se diferenciaban mucho de los animales que me comía. 

Sin embargo, el tema de no consumir lácteos ni huevos me resultaba extremista. El movimiento vegano/antiespecista de entonces en España me parecía radical y no me sentía identificada con él. Además, no estaba dispuesta a renunciar a los dulces, a las tortillas o al queso, porque me encantaban. Estamos hablando de hace una década, cuando las opciones plant-based en España eran muy pocas. Pero, gracias a Instagram, conocí a mujeres de EE.UU y Reino Unido que difundían el veganismo de forma empática, que compartían recetas y que entendían que yo necesitaba un proceso de cambio. Me hablaban con compasión en vez de acusarme de especista y me hicieron sentir comprendida y acompañada. Gracias a ellas fui aprendiendo a cocinar, a conocer alimentos “veganos por accidente” y a entender mejor esta forma de vida, más allá de la alimentación. 

Así que sí, vegetariana gracias a Sophie (y Principito) y vegana gracias a Instagram. 

PB: Vegans of Spain naciò en 2015 para hacer comunidad entre veganos en España, ¿Cuál es el rol de las redes sociales, en particular de Instagram, en esta transición hacia una alimentación plant based? 

CR: Abrí la cuenta de Vegans of Spain en 2013 porque, como comentaba antes, sentía que no encajaba con la comunidad vegana que conocía entonces en España. Y quería crear una comunidad que difundiera el veganismo de una forma más “amable”. Sin embargo, la cuenta no empezó a estar activa hasta 2015. Fue gracias a mi amiga Lili (@veganexpedition), que creyó en el potencial de la cuenta para generar un “grupo de apoyo” que no solo concienciara sobre veganismo sino que también viera (y viviera) el proceso de transición como lo veíamos nosotras. Creo que nuestro lema, “veganizando corazones”, resume bastante bien nuestra manera empática de comunicar, desde el acompañamiento y no desde el juicio. 

Desde mi punto de vista, el rol de las redes en la difusión del veganismo y de una alimentación plant-based es crucial, y en especial de Instagram. De hecho hablé de este tema en una charla que di el año pasado en el CARE y en un artículo para la revista CuerpoMente. Muchas publicaciones se han planteado esta cuestión y ya en 2016 encontramos un titular en el diario The Guardian que decía “El auge de los adolescentes veganos: más se interesan gracias a Instagram”. Posteriormente, otros medios de comunicación como Independent o BBC News, también han hablado de este tema. Todos relacionan el incremento de usuarios en redes con el aumento del interés en el veganismo. Si bien causalidad no es lo mismo que correlación, pienso que las redes sociales democratizan el acceso a la información y hace que contenido muy visual, como es la comida plant-based o las historias de animales de granja, se difundan más fácilmente que antes, cuando se dependía en exclusividad de los medios de comunicación tradicionales. 

PB: Mientras Proveg no ha nacido en España, es una organización Alemana que se está difundiendo en todo el mundo, ¿Cuanto lejos estamos desde los objetivo de reducir el consumo de productos animales? ¿La pandemia ha acelerado este proceso? 

CR: Aún estamos más lejos de lo que nos gustaría. Especialmente en algunos países. Y creo que es importante tener en mente esta diferencia entre países. En Europa y EE. UU. consumimos muchísimos más animales que en otras partes del mundo (y normalmente lo hacemos a su costa). Según datos de la FAO, mientras que el promedio del consumo de carne en Etiopía es de 7 kg el promedio europeo es 10 veces mayor. Esto significa que la reducción del 50 % para 2040 que planteamos desde ProVeg a nivel mundial no afecta por igual a todos los países. Habrá algunos países en los que tendrán que reducir su consumo más del 80 %. 

Como nota positiva, decir que la FAO prevé que la producción total de carne en el mundo se reduzca en un 1,7 % en 2020, debido a “las enfermedades de los animales, las perturbaciones del mercado relacionadas con COVID-19 y los efectos persistentes de las sequías”. Así que parece que la pandemia sí puede haber acelerado el proceso de una transformación del sistema alimentario, al menos disminuyendo la producción de carne y aumentando el consumo de alternativas vegetales. Por ejemplo, en las primeras 9 semanas de la pandemia en Estados Unidos las ventas de alternativas a la carne aumentaron en un 264 % y las ventas de leche de avena aumentaron en un 300 %. Incluso el tofu ganó popularidad durante los primeros meses de pandemia, aumentando sus ventas en un 66,7 % con respecto al mismo período en 2019. 

En España no tenemos muchos datos. Pero la Universidad de Granada publicó un estudio que afirmaba que durante el confinamiento la población aumentó la ingesta de frutas, verduras y legumbres y disminuyó el consumo de carne roja, alcohol, alimentos fritos y bollería. 

A nivel mundial, en el primer trimestre de 2020 la inversión en proteínas vegetales y cultivadas fue de 930 millones de dólares, superando ya en 824 millones de dólares la inversión en empresas de proteínas alternativas durante todo 2019. 

PB: Según tu experiencia, ¿Cuál es la forma más eficaz para sensibilizar a los más escépticos sobre las ventajas de un estilo de vida saludable? 

CR: Ojalá lo supiera. Y ojalá hubiera una fórmula mágica para que todas la pudiéramos usar 🙂 No solo sobre cómo sensibilizar para adoptar un estilo de vida saludable, sino también uno más ético y sostenible. Tampoco creo que un único mensaje funcione con todo el mundo. Hay que evaluar qué funciona mejor para cada público. 

Como línea general, a la hora de comunicar creo firmemente en el poder de la escucha y la empatía. Para mí la comunicación es un diálogo en el que intercambiar comunicación, no un debate que hay que ganar. Pienso que muchas veces la rabia nos lleva a transmitir información desde el enfado, la acusación y el juicio, y eso solo genera distanciamiento. Esto no es efectivo, menos en un movimiento como el veganismo o el antiespecismo, con tan poco apoyo social. Pequeños consejos, como hablar en primera persona del plural (decir “nuestro consumo de animales” en vez de “tu consumo de animales”), preguntar y buscar puntos en común con nuestro/a interlocutor/a, alejarnos del dogmatismo y contar historias pueden resultar muy útiles para comunicar de manera más eficaz. 

Dicho esto, también creo que hay que saber cuándo merece la pena sensibilizar e implicarse en una conversación y cuándo no. Probablemente no tenga mucho sentido intentar perder energía y tiempo en sensibilizar a alguien escéptico. Es mejor emplear las fuerzas en comunicarnos con personas receptivas, dispuestas a escuchar, o en participar en acciones con más impacto. 

Respecto al impacto, para elegir lo que es más eficaz en cuanto a campañas de sensibilización o concienciación, en ProVeg intentamos contestar a las principales preguntas del Altruismo Efectivo: ¿cuántas personas/animales se benefician de esta acción (y cuánto se benefician)?, ¿es esto lo más efectivo que podemos hacer en este momento?; ¿está este problema descuidado o hay ya muchas personas trabajando en él?, ¿qué pasa si no hacemos nada?, ¿cuáles son nuestras posibilidades de éxito? En resumen: conocer la escala del problema, las personas que ya están trabajando en él y las posibilidades de medir el impacto de nuestra acción. 

También intento aplicar estas “reglas” en el ámbito personal como activista, pero reconozco que muchas veces me gana el amorcito y acabo hablando y donando desde el corazón en vez de desde la razón. 

PB: Cambiando de tema ¿cuál es el restaurante plant based de Madrid donde tienes más ganas de comer ahora mismo? 

CR: Ni de broma puedo elegir solo uno. Para un desayuno o un brunch, me quedo con La Modernista o La Colectiva Café. Para comer, La Tía Carlota o Pizzi & Dixie. La merienda, unos donuts en Bite-me Halo, Vegamazing o Delish Vegan Doughnuts (aún no tengo claro cuál es mi favorito). Y para cenar el Mad Mad Vegan o algunas de las nuevas opciones saladas de Freedom cakes. 

También hay un montón de sitios nuevos que no conozco y tengo muchas ganas de probar, como Mandarina Plant-based Kitchen, Frutas Prohibidas, Fantastic V, Choose… 

Y, aunque no sea 100 % plant-based, soy bastante fan de algunos platos del Flax and Kale y me encanta que lo hayan traído a Madrid. 

PB: Esta es una pregunta que hacemos a todos nuestros entrevistados ¿cuál es tu plato veganizado favorito? 

CR: Tampoco puedo elegir solo uno porque la comida para mí no es solo algo nutritivo a nivel físico, sino también emocional. Así que va por épocas. Últimamente estoy enamorada de una quiche que prepara mi madre y me recuerda mucho a la época que pasé viviendo en París. También me gusta muchísimo el caldo gallego, que son básicamente garbanzos con grelos, porque me hace pensar en mi abuelita materna. Si hablo de gustos gastronómicos genéricos y no de rachas, tengo que reconocer que cualquier dulce veganizado es mi perdición. Por ejemplo, me hace tremendamente feliz tener varias opciones de donuts veganos en Madrid. 

PB: Y para terminar ¿qué aconsejaría a un joven que quiere montar su propia empresa o está buscando una oportunidad de trabajo en el mundo plant based? 

CR: Que buscaran apoyo y construyeran una red de contactos. Actualmente hay plataformas de ayuda, lanzaderas o incubadoras, como nuestra ProVeg Incubator, que ofrecen un servicio de consultoría, mentorship e incluso posibilidad de encontrar inversores. También les diría, por mi formación profesional, que no se olvidaran de la importancia de un diseño de marca y una imagen cuidada y actual, una estrategia comunicativa coherente y potente y una presencia en redes sociales.

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